lunes, 24 de septiembre de 2012

La frontera lingüística…


El tema  del origen y desarrollo de nuestra peculiar forma de hablar, como llevamos visto y leído, ha suscitado numerosas y variadísimas reflexiones. Recuerden a este efecto los Documentos que en este mismo blog llevamos publicados –por ejemplo: La cuestión enguerina en los 50's nº II/12 del 22 de Noviembre de 2.011–.

Este curso queremos centrar el tema desde la perspectiva académica, es decir, desde las reflexiones que diferentes profesores universitarios han venido haciendo del fenómeno lingüístico, analizado desde los  específicos ángulos de visión de cada uno de ellos. 

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Hoy les presentamos el trabajo que el Director del Departamento de filología catalana de la Universitat de València, Dr. Emili Casanova, publicara el año 2.001 en la Revista de Filología Románica.

Mientras esperamos ir haciéndonos eco de tales reflexiones académicas, disfrutemos del buen hacer de estos profesionales de la investigación sociolingüística.

Acceso al Documento del profesor Casanova 

martes, 18 de septiembre de 2012

Romancetes d'Engra


Aunque este año hemos elegido como personaje de nuestra parla a Pepe Ciges Pérez, hemos tomado para esta semana, de  la recopilación que hiciera el Grupo Artístico Enguera en 1.995, el Documento Romancetes d'Engra, cuyo autor es uno de los grandes del período de máximo esplendor lingüístico de nuestra parla escrita: SEBASTIAN PÉREZ SIMÓN.

 
A la biografía personal de este ilustre alizonenco poco se puede añadir a cuanto, para el Verano Cultural, redactó el Grupo Artístico Enguera y que, unido a algunos Romancetes, pueden leer en el texto que hoy presentamos.
Solamente animarles a que disfruten de la lectura de los escritos de este maestro, del que todavía podemos gozar de su compañía y, especialmente, de la lucidez de su inteligencia y prodigiosa memoria.
Esperamos ir ofreciéndoles sucesivas entregas de dicha compilación.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Palabras enguerinas XX


Las palabras, todas las palabras, también las que se incluyen en la Parla Enguerina, tienen una historia, una larga historia que, en la mayoría de ellas, es muy antigua. Y, en algunas ocasiones, la historia de las palabras que usamos es tan antigua como el mismo hombre, pues el ser humano que hoy conocemos se fue haciendo a sí mismo a medida que fue inventando las palabras con las que nombraba las cosas.

Del mismo modo hay que decir que las palabras tienen una vida. Por eso son cambiantes y sufren modificaciones de forma y de contenido según los pueblos que las pronuncian y según las generaciones que las usan. Un ejemplo muy sencillo. Al pronunciar en Enguera la palabra “aceite” todos sabemos a qué nos referimos. Sin embargo muchos desconocen que a ese zumo extraído de las olivas, no hace más de un siglo nuestros mayores lo llamaban “azaite”, sonido llegado a nosotros, seguramente, con la venida de los aragoneses que repoblaron nuestra villa después de la conquista del rey D. Jaime I en el siglo XIII.


Y, a su vez, los aragoneses habían aprendido de los moros a llamarlo azaite, pues ellos hablaban el árabe hispano y nombraban ese producto con el término “azzayt”. Así pues, esta palabra, y también la de “azzaytuna”, fueron traídas por los que estuvieron aquí durante tantos siglos usando su lengua, que era el árabe. Palabras que, según los entendidos, ellos habían importado de las lejanas tierras de oriente, del arameo en concreto, en el que se decía “zeytá” y “azaytunah”.
En algunas de las palabras que hoy presentaremos se puede rastrear ese largo recorrido del que hablamos. Pero los pasos que dieron y los cambios que sufrió cada palabra son particulares y obedecen a circunstancias muy diversas. Como ocurre en la vida misma.

martes, 4 de septiembre de 2012

Poemilla de San Gil


Felíz regreso de vacaciones
e inicio del Curso 2.012-13

Iniciamos este curso recordando a Pepe Ciges, un hombre de letras. Y lo recordamos al inicio del curso escolar, que entre nosotros siempre se fechaba el día de  la fiesta de SAN GIL. ¿Por qué fue así?
Junto a los muchos datos que poseemos por tradición oral, D. Pedro Sucías nos recuerda que, ante la resistencia del Provincial de los Carmelitas a fundar un convento en Enguera, cumpliendo así el legado del enguerino Juan Fabra, el Síndico de nuestro Ayuntamiento se ofreció para conseguir que nuestro pueblo completara “lo necesario”.
A tal efecto reunió al Consejo que, por 350 votos a favor y uno en contra, acordó hacer efectivo “lo necesario”.  Ahora bien, el mismo Consejo impuso una serie de condiciones, algunas de las cuales el mismo D. Pedro Sucías detalla. Son éstas. A cambio de recibir lo necesario para realizar la obra, la Orden Carmelitana se comprometía a lo siguiente: Predicar en los días de la Cuaresma y también los sermones de las cofradías. Y, además, debería “mantener docencia”, es decir abrir una escuela donde, según detalla D. Pedro Sucías, habrían de: “Explicar todas las materias de gramática y teología”.
Estamos en el año 1649. A lo largo del siglo XVII se va levantando el edificio del Convento. Y se entiende que se trataba de poner en marcha una escuela para niños y jóvenes, así como que las “materias” serían adecuadas a sus respectivas edades.

        Y es también D. Pedro Sucías quien nos aporta muchos más datos. Pero no queremos hacernos prolijos: para eso ya están otros. Sólo tomaremos uno. Formó parte de aquella comunidad un tal Fray Pedro de San Pedro que vivía siempre arretirado (sic) en su celda”. El tal fraile, que había escrito pequeños libros de mística, enseñaba a los niños la doctrina cristiana y les leía la vida de los santos.
            Posteriormente, tras la expulsión de los religiosos, el Padre Sucías vuelve a insistir sobre la función docente del edificio del Convento al acotar la solicitud que cursa el Ayuntamiento al Gobierno “en vista de que el local estaba abandonado y necesitaba escuelas…

            Tras estos y otros muchos datos los miembros de la Redacción, siguiendo la tradición recogida por Pepe Ciges en el original (*) del Poemilla de San Gil, opinamos que el 1º de septiembre, día de San Gil, era el comienzo del curso y que las enseñanzas las impartían los Carmelitas. Y que ese fue el comienzo de la tradición de marchar ese día desde la Parroquia al Convento gritando el “Viva San Gil”, tan celebrada y querida en Enguera hoy por nosotros como lo fue antes por nuestros antepasados. 
(*) Así lo escribió:
Mañana nuevamente a la tarea,
del curso se abrirán las duras clases,
y el Niño somnoliento, irá a la Escuela
almorzándose el pan y chocolate... 


            Sólo nos queda por documentar por qué los niños llevan, como creemos llevaron desde siempre, ramos de hinojo y no huevos, frutas u otras cosas. ¿Acaso los frailes disponían, por ejemplo, de algún tipo de destilería? No sería de extrañar, pues el anís y el licor carmelitano siempre gozaron de buena salud… Pero, hasta el momento, no hemos encontrado indicio alguno que nos permita pensar que los Carmelitas Descalzos de Enguera fabricaran uno u otro.

¡Felíz reencuentro y hasta la próxima semana!